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Actividad de investigación 1: Los reyes católicos"
Miren el video sobre el encuentro de Colón con la reina, averigüen quiénes fueron “Los reyes católicos” en internet y justifiquen la siguiente afirmación:
El catolicismo fue una de las razones principales por la que se logró el viaje de Colón.
Actividad en base al texto de Eric Wolf
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Leer el siguiente texto: Fragmentos de Wolf, Eric, “El mundo en el 1400” en Europa y la Gente sin Historia, Fondo de Cultura Económica, México, 2005.
Completar los diferentes puntos y rutas marcadas en el siguiente mapa:
Mapa 2do A
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Leer el siguiente texto: Fragmentos de Wolf, Eric, “El mundo en el 1400” en Europa y la Gente sin Historia, Fondo de Cultura Económica, México, 2005.
Completar los diferentes puntos y rutas marcadas en el siguiente mapa:
Mapa 2do A
Fragmentos de Wolf, Eric, “El mundo en el 1400” en Europa y la Gente sin Historia, Fondo de Cultura Económica, México, 2005.
Para entender cabalmente lo que el mundo llegaría a ser, debemos primero saber lo que fue. En consecuencia seguiré a un viajero imaginario en ese año de 1400 y describiré el mundo que pudo haber visto. En este empeño de antropología universal no me limitaré a presentar tribus distintivas, regiones culturales y civilizaciones, sino que delineare además las redes entrelazadas de la interacción humana que se extendían a través de cada uno de los dos hemisferios todavía separados, el "Viejo Mundo" de Europa, Asia y África, y el "Nuevo Mundo" de las Américas. Estas redes crecieron y se propagaron en el tiempo y en el espacio. Describirlas y seguir su crecimiento y propagación, significa también remontar los itinerarios históricos de poblaciones que la historia escrita desde un punto de vista occidental ha tendido a pasar por alto o a caricaturizar.
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Geografía política de Eurasia
[En la meseta iraní] A pesar del predominio de desiertos y estepas hostiles en toda esta región, una cadena de oasis urbanizados basados en la agricultura de riego proporcionaba paradas de descanso y estaciones de abastecimiento a las caravanas que iban al este o al oeste. La más importante ruta de estas caravanas fue el Camino de la Seda, que empezaba en Antioquia en el norte de Siria, cruzaba Rai cerca de Teherán), luego atravesaba Meru y Balj (Bactras) y llegaba a Kashgar. Ahí se bifurcaba y tomaba la dirección norte o sur del Desierto de Taklamakan (sur de Gobi). La senda septentrional llevaba a Kucha y Karashahr, y la meridional a Yarkand y Khotan. Ambas sendas volvían a juntarse en Tunhwang en el Kan-su chino, desde donde se internaban en China. Kashgar, que Marco Polo ensalzó por sus jardines y viñedos, era un centro importante de comercio de larga distancia, habitado, según palabras de Marco Polo, por gente que viaja y comercia en todo el mundo". De Kashgar salía otro camino hacia el norte, hacia Samarcanda, y de ahí seguía a Sarai en el bajo Volga, desde donde era fácil llegar a los mares de Azof y Negro. A todo lo largo de la escarpa septentrional de la gran cadena eurasiática de montañas había también bolsones de tierra arable que podía cultivarse si se mantenía alejados a los pastores que consumían tanta agua y pastos. Así pues, una cadena de regiones cultivadas muy separadas entre sí formaban un gran arco que partiendo de los montes Atlas de Marruecos llegaba a Kan-su, en las puertas mismas de China.
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Más allá de la pradera rusa, hacia el oeste, se encuentra la península europea que es una zona de bosques templados que se pueden desmontar y cultivar. Sin embargo, el desarrollo de esta península más allá del Mediterráneo romano, fue muy lento. Rodeada casi por completo de agua -el Mar Báltico, el Mar del Norte, el Atlántico y el Mediterráneo esta vecindad del agua podría convertirse en una gran ventaja pero sólo si los litorales se defendían contra merodeadores provenientes del norte y del sur Esta tarea no se pudo realizar por completo sino hasta el siglo IX de nuestra era. Al mismo tiempo el despejo de los bosques europeos tardó milenios. No fue sino hasta el año 1000 cuando el equilibrio entre bosques y tierra de cultivo se inclinó en favor de los labriegos. Entonces se desarrolló el cultivo seguro en tierras apropiadas defendibles militarmente, situadas entre el bosque y el mar, con frecuencia donde algún río importante proporcionaba una salida al mar. Regiones así favorecidas y de alta productividad fueron los Países Bajos, la cuenca del Sena, los escurrimientos del Rin medio, el Valle del Támesis en Inglaterra, el Valle del Tajo en Portugal, y el Valle del Po en Italia. Los excedentes agrícolas de estas regiones alimentaron el crecimiento del poder político, y eso las convirtió en bases estratégicas de abastecimiento de Estados en desarrollo.
En el extremo oriental del Camino de la Seda, en Kan-su, la ruta trans-euroasiática penetraba en China, que era un mundo político-económico muy diferente del de Europa e Islam, estaba circunscrita a los bordes externos de una península; las regiones de su centro geopolítico se iban consolidando a lo largo del perímetro de la tierra. El mundo islámico se extendía longitudinalmente a través de la espina dorsal eurasiática, y se ramificaba al oeste y al este en el interior de África. En cambio China se desarrolló como una unidad compacta, enorme en comparación con las entidades políticas de Occidente. Este desarrollo fue muy gradual. La constitución del Estado quedó asegurada inicialmente por la expansión agrícola en el norte, en las regiones ríos Ching y Wei en Shansi, en el río Fen en Shansi y el valle inferior del río Amarillo. La principal en cosecha de esta región fue el mijo, aunque a partir del año 700 de nuestra era el trigo fue cobrando importancia. Este antiguo centro político de gravedad entró en relaciones con el Valle y las dos regiones se conectaron mediante grandes canales a principio del siglo VII. pués se desarrolló al sur del Yang-Tse una tercera área clave. En el siglo de nuestra era empezó una migración de chinos étnicos (Han) hacia los fértiles deltas y cuencas de esta región; y en los siglos VII y VIII se aceleró muchísimo merced al apoyo de una tecnología más avanzada para el cultivo del arroz, basada en el empleo de utensilios, semillas y técnicas de riego mejores.
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Comercio
En su marcha en el año 1400 por las colinas y fortalezas del Viejo Mundo, nuestro imaginario observador habrá seguido los pasos de innumerables comerciantes que por milenios se habían esforzado por construir redes comerciales extensas entre regiones muy separadas. Evidentemente la distribución salteada de regiones agrícolas dio particular importancia a las rutas de conexión, fueran de mar o de tierra. Estas rutas, cortas o largas exigían servicio y defensa contra ataques. Al mismo tiempo, cualquier grupo que lograra controlar un gran eslabón conector podría beneficiarse de la red de transporte, o también cortar las conexiones, lo cual acentuaría la compartimentación de las tierras cultivables. Es decir, la historia del Viejo Mundo podría escribirse no sólo en términos de regiones agrícolas y estratégicas, sino también de los vínculos entre ellas.
Una de las grandes ventajas de la península europea de Eurasia era su proximidad a las rutas marítimas que la rodeaban, desde el Golfo de Finlandia y el Mar Báltico al Mediterráneo oriental. Desde la parte más septentrional de esta red marítima la gente podía viajar por el Volga, y, a semejanza de los vikingos, llegar por barco hasta el Caspio. Sin embargo, esta ruta fue interrumpida por nómadas de las estepas y no se abrió nuevamente sino hasta mediados del siglo XVI. Desde los puertos del Mediterráneo oriental, el Camino de la Seda llevaba a Kashgar y de ahí al interior de China. Una segunda ruta que partía del Mediterráneo llevaba de Alepo hasta el Golfo Pérsico, y de ahí por barco a la India y al Asia sudoriental. Una tercera ruta significaba cruzar el Istmo de Suez y luego usar transporte marítimo para cruzar el Mar Rojo y el Golfo de Adén, para llegar de África, a la India y más allá. Del litoral al del Mediterráneo caravanas de camellos (los "barcos del desierto”) cruzaban el Sahara para convergir en las ciudades de Gao y Tombuctú, sobre la comba del río Níger. De ahí, el transporte fluvial y caravanas de burros llevaban las mercancías hasta lo más profundo del África occidental. Por su parte, cl sudeste de Asia era cruzado por innumerables rutas de incursiones y de comercio, desde Malaya hasta las Filipinas y Japón. La existencia de estas rutas nos hace recordar que los intercambios y trueques de larga distancia tienen raigambres antiguas. Desde hace mucho los mercaderes han transportado mercancías de regiones con excedente de producción a otras deficitarias, y obtenido así una utilidad por sus servicios. Puesto que los elementos de transporte eran limitados, ya que las cargas debían ser transportadas por tierra por porteadores humanos y por animales, y por mar en bodegas de barcos de muy poco tonelaje, este comercio tendía a centrarse forzosamente en mercancías de lujo, es decir, en mercancías que daban una gran utilidad por unidad vendida. En la medida en que el comercio de mercancías de lujo predominó, las operaciones comerciales tendieron a moverse en dos esferas diferentes. Una fue la del comercio y del intercambio local en que las mercancías de uso diario se movían entre aldeas y poblaciones situadas en regiones restringidas; la otra fue la del comercio de larga distancia en mercancías caras producidas para consumo de élites, que servían para resaltar sus posiciones de dominio político y económico.
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Cercano Oriente y África
En 1400 nuestro viajero encontraría grandes poblaciones pastorales en movimiento a lo largo de la senda del antiguo Camino de la Seda. Al este de Kashgar, dichas poblaciones hablarían principalmente lenguas mongólicas, y al oeste hablarían más bien idiomas turcos. A partir del año 1000, los que hablaban idiomas turcos tuvieron crecientes contactos con habitantes de ciudades y con cultivadores, principalmente en el lindero norte de Irán y en la adyacente faja de estepa. Allí, tanto la agricultura como el poderío de la clase campesina se desvaneció conforme los guerreros de la estepa ganaban ascendencia.
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En el curso de los siglos XII y XIV, la mayor parte de los grupos turcos fueron barridos por las conquistas de Gengis Kan y sus mongoles; inicialmente se unieron a los mongoles y luego se aprovecharon de sus retiradas. Por ejemplo, en Irán, una dinastía de turcos seljúcidas cayó ante la carnicería mongólica a lo largo del primer tercio del siglo XIII; sin embargo, cien años después se reabrió la rivalidad entre mongoles y turcos. Esta contienda la ganaría inicialmente un turcomano de Transoxiana, el terrible Timur (Tamerlán). En 1400 sus dominios se extendían desde el Mar Negro a las puertas de Kashgar, pero se empezarían a desmoronar casi desde 1405, el año de su muerte.
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Los otomanos eran descendientes de una clan oghuz que tenía tierras de pastoreo alrededor de la ciudad de Meru; los encabezó una élite de turcos seljúcidas que hablaban persa. Con el tiempo llegarían a ser el núcleo de lo que McNeill ha llamado "un principado fronterizo de filibusteros"(1963: 499). A partir de 1300 incursionaron y saquearon colonias bizantinas partiendo de una base situada en el noroeste de Anatolia; luego, en la segunda mitad del siglo xiv se desbordaron rápidamente por los Balcanes. Hacia 1400 habían reducido a los otrora poderosos bizantinos a enclaves en Constantinopla y Salónica y en el Peloponcso sudoriental; estaban preparando sus ataques finales contra estos blancos cuando Timur los derrotó en Ankara (1402). Los otomanos sobrevivieron a sus rivalidades con Timur, y en el siglo xv reanudaron su expansión cn 1453 conquistaron Constantinopla y fundaron un imperio que duraría hasta el término de la primera Guerra Mundial.
O sea, que nuestro observador habría encontrado a los otomanos justo antes de ser derrotados por Timur. Habría observado el poder de la ideología ghazi, que inspiró la expansión otomana contra los infieles bajo el lema de la jihad, o guerra santa; pero habría visto poco del sistema que los otomanos construirían para retener y administrar sus conquistas. Este inmenso imperio dominaría a lo largo de tres siglos el Cercano Oriente, bloquearía el acceso europeo directo a Oriente y desviará la expansión europea hacia Occidente, hacia las Américas, y a las rutas marítimas las haría dar vuelta por el Cabo de Buena Esperanza.
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El norte y el occidente de África
Más hacia occidente, en el norte de África, las poblaciones nómadas desempeñaron también un papel estratégico en ese año de 1400. En esta región, cada ciudad o emporio de caravanas se alzaba dentro de un anillo de campos circundantes y de bosquecillos de palmeras separados uno del otro por desierto o estepa. Las ciudades estaban ligadas por rutas de comercio muy amplias, pero sus caravanas tenían que recorrerlas aun aquellas porciones que cruzaban territorios hostiles en poder de nómadas y seminómadas que buscaban la satisfacción de sus propios intereses.
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El comercio transahárico con África occidental fue de importancia estratégica para el África del Norte, el Cercano oriente, e inclusive para Europa. Atravesando el desierto, las rutas comerciales penetraban en la faja de la sabana transafricana y más allá, a la zona de los bosques tropicales. Las minas de oro de Bambuk y Buré del África Occidental jugaron un papel vital en el abasto de numerario del Viejo Mundo. A fines de la Edad Media esta región proporcionó unos dos tercios del oro que circulaba en la economía del hemisferio (Hopkins, 1973: 82). La región de los bosques dio también un gran número de esclavos al Cercano Oriente. Además, esta zona exportaba telas, marfil, pimienta y nueces de cola (estimulantes muy apreciados en aquellos lugares en que el Islam prohibía el uso del alcohol) y recibía a cambio caballos, bronce, cobre objetos de vidrio, cuentas, cueros, textiles, ropa hecha y alimentos conservados, proveniente todo ello del África del Norte, y también sal de las minas del Sahara. Las rutas comerciales que llegaban a Marruecos y Argelia cruzando el occidente del Sahara estaban de modo muy principal en manos de comerciantes dyulas cuya lengua era el mandé, que se habían extendido hacia el sur partiendo de Jenne (situada sobre el río Bani, tributario del Níger) y llegando a Begho, el principal punto de recaudación de oro y productos forestales que estaba situado al borde de la zona boscosa. Las rutas de comercio orientales a Túnez y a Libia conectaban con la red comercial de los hausa, que comerciaban hacia el sur, hacia la zona de bosques, partiendo desde la ciudad de Kano en el norte de Nigeria y desde otras poblaciones hausas.
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Lo anterior quiere decir que el África situada al sur del Sahara, no fue la región aislada y atrasada que imaginaron los europeos, sino parte integrante de un macizo de relaciones que conectaban a mineros y cultivadores de bosques con comerciantes de la sabana y del desierto y con mercaderes y comerciantes de la próspera faja del África del Norte. Esta tela de relaciones tenía una urdimbre de oro, "el comercio de oro de los moros", pero un entramado de intercambios en otros productos. El comercio tuvo consecuencias políticas directas. Lo que ocurría en el Benín nigeriano o en el Kano hausa tenía repercusiones en Túnez y Rabat. Cuando los europeos entraron por el litoral al África Occidental, pondrían pie en un país donde ya abundaban poblados y colonias atrapado en redes de trueque que excedían con mucho a los estrechos enclaves de los emporios europeos del litoral.
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Aunque el sistema de gobierno centralizado de los muenes mutapas se desintegró a mediados del siglo XV, las jefaturas que lo sucedieron desempeñarían un papel vital en el florccimicnto del comercio portugués con elOriente. "El oro y el marfil de África Oriental -dice Malyn Newitt (1973: 32), compraban las las especias indias- que eran el interés principal de Portugal en el Oriente. De no haber tenido el control de este comercio los portugueses no habían podido competir jamás con los musulmanes el mercado de la India."
Asia Meridional y Oriental
Hacia el este, al otro lado del Océano Índico y más allá, están las enormes regiones de la India y China y el archipiélago del Sudeste de Asia. El comercio marítimo en especias y oro entre la India y Occidente, que fue muy amplio durante los comienzos del Imperio Romano, se debilitó a partir del siglo II d.c. (véase Wheeler, 1955). Esto reorientó el comercio de la India hacia cl Sudeste de Asia (Coedès, 1964: 44-49), e hizo que árabes y persas se quedaran con las rutas comerciales hacia Oriente. En el siglo IV y nuevamente en los comienzos del VII hubo colonias de mercaderes árabes cn Cantón (Leur, 1955: 111). Hasta el siglo X los chinos exportaron sus mercancías en naves árabes o iraníes y en barcos de pueblos navegantes no-hanes de los Mares de China y del sur de China. Es decir que hubo conexiones antiguas de comercio entre las regiones centrales del sur, oriente y occidente de Asia.
Sin embargo, el desarrollo dc la India y China dependía, en último análisis, más de la expansión del cultivo y de los excedentes debidos a esta expansión que de cualesquier vínculos creados por el comercio exterior. En el curso de esta expansión, tanto China como la India crearon dispositivos económicos y políticos distintivos que ligaron a los productores de excedentes con los consumidores de los mismos, cada uno de los cuales merece un tratamiento aparte. Por tanto, ahora nos ocuparemos del Sudeste de Asia, región donde se cruzan los caminos que iban a China y a la India.
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China
En China, en el extremo oriental del antiguo Camino de la Seda, nuestro viajero presenciaría otra fase importante de interacción continuada entre los nómadas del norte y los cultivadores establecidos al sur de la Gran Muralla. En los siglos anteriores, China había sufrido el repetido ataque de los "bárbaros" del norte. A principios del siglo XI, una élite de habla mongólica procedente de Jehol, los khitanos (liaos), ocuparon la parte de China situada al norte del río Hwai.
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Sin embargo, muy pronto los príncipes mongoles se atacaron unos a los otros. Ya para 1370 el fundador chino de la dinastía Ming había logrado rechazar a los mongoles a la propia Mongolia, con lo cual puso fin al gobierno mongólico en China. El año 1400 fue testigo de este renacimiento de China bajo la dinastía Ming.
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Hacia 1400 empezaron a cambiar las relaciones de China con el mundo exterior. En otros tiempos, vínculos de comercio y religión crearon eslabones entre el Celeste Imperio y sus vecinos. Bajo los T'ang (618-906 d.c.) hubo crecientes contactos con la India, en tanto que China abrió sus puertas a la influencia budista que le llegaba del sur. Bajo los Sung (960-1279 d.c.) hubo una gran expansión del comercio con los mares del sur. En tiempo de los mongoles (1280-1367 d.c.) China estableció contacto con el Occidente pues reabrió las antiguas sendas de la seda y recibió comerciantes mahometanos, cristianos y judíos El almirante chino Cheng-ho, que llevó la flota imperial al Océano Índico y a las costas de África, fue mahometano.) Por otra parte, los gobernantes mongoles prefirieron a los escribas y consejeros cristianos, uigures y nestorianos, lo cual disminuyó aún más el papel de los confucianos portadores de la banda.
Sin embargo, la expulsión de los mongoles en 1367 y el ascenso al poder los Ming, invirtieron los procesos que estaban vinculando a con el exterior. El país se dobló sobre sí mismo y cerró sus conexiones externas. Quizá esto se debió a la índole indigenista de los Ming, que regresó a la raigambre china después de 400 años de invasión extranjera. Esta reacción fue favorecida por los portadores de la banda cuya influencia había menguado durante los mongoles y que esperaban obtener ventajas si se la política exterior. Era indudable que China sufría problemas económicos; la población cayó a un bajo del pico alcanzado antes de las invasiones mongólicas. Quizá, como ha dicho Mark Elvin ( 1973: 298 ss.), la inversión fue resultado del comienzo de un estancamiento tecnológico que a su vez fue inducido por el hecho de que las técnicas y la organización habían alcanzado los límites de productividad máximos posibles antes de la Revolución Industrial.
Por otra parte, la nueva dinastía acentuó el esfuerzo por lograr la seguridad de las fronteras en el norte del país, por movilizar ejércitos en y por construir el Gran Canal que uniendo el norte con el sur servía para abastecer a las tropas. Esta estrategia destacó también el uso de vías de agua internas en detrimento de las costeras, que ahora sufrían el ataque de piratas japoneses y de sus colaboradores chinos. En otras palabras la China Ming se enconchó y abandonó la innovación y la exploración en favor de la estabilidad. Sólo hasta el siglo XVII cambiaría esta situación. Una coalición de clanes jurchens tunguses provenientes de Manchuria se valdría de la ayuda mongólica y de la colaboración china para establecer el régimen manchú, o sea, la última dinastía imperial, la Ch'ing.
Viajeros
En el año de 1271 los comerciantes venecianos Nicolo y Maffeo Polo, junto con Marco, hijo de Nicolo, partieron de la ribera oriental del Mediterráneo y cruzaron Irán hasta llegar a Ormuz sobre cl Golfo Pérsico. De ahí pusieron rumbo al noreste hasta llegar a Kashgar, en donde tomaron el viejo Camino de la Seda que los llevó a Pekín. Después de viajar extensamente por China y el Sur de Asia, los Polo regresaron por mar a Europa, llegando a Venecia en 1295. Unos cuarenta años después, Ibn Batuta, funcionario investigador de Marruecos, emprendió la peregrinación a La Meca, siguió por Irán, Anatolia Crimea hasta llegar a Constantinopla, de donde partió con rumbo al Asia central y la India. Pasó varios años desempeñando cargos gubernamentales en Delhi y las Islas Maldivas. Luego visitó el sur de China y Sumatra, y llegó a su hogar en Marruecos en 1349. Tres años después, en compañía de comerciantes marroquíes cruzó el Sahara y llegó al reino de Malí en el Sudán occidental para regresar a Fez a dictar a un amanuense el relato de sus viajes. Entre 1405 y 1433 almirante chino Cheng-ho viajó siete veces por mar al sur de Asia y llegó hasta el Mar Rojo y la costa oriental de África. En 1492 un capitán genovés al servicio de reina de Aragón tuvo su primer vislumbre del Nuevo Mundo en donde vio las Bahamas y pensó que había llegado a Japón.
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